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El CEU participa en el descubrimiento del papel de la flora intestinal para clasificar el efecto de varias enfermedades
31/03/2015
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Enfermedades como el lupus eritematoso, la diarrea infecciosa y la obesidad afectan a la actividad de las bacterias intestinales, pero hasta hace poco se ignoraba cuántos y cuáles eran estos efectos. Ahora un estudio de metabolómica realizado en el CEMBIO (Centro de Metabolómica y Bioanálisis) de la Universidad CEU  San Pablo permite cuantificar y clasificar los efectos de estas enfermedades en la flora intestinal a partir de las especies químicas producidas por las bacterias intestinales, según han demostrado por primera vez dos estudios co-liderados por investigadores del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC). La definición de estos cambios puede contribuir a conocer el desarrollo de estas, y posiblemente otras, enfermedades. Los estudios se publican en las revistas Scientific Report e ISME Journal, del grupo Nature.
 
Según explica Manuel Ferrer, investigador del CSIC en el Instituto de Catálisis, que ha participado en los dos estudios: “Nuestra flora intestinal, o microbiota, puede considerarse como un ‘órgano’ adicional. Está formada por millones de bacterias que interaccionan entre sí y con nuestro organismo, afectando a su funcionamiento y salud”.  
 
Se sabe que enfermedades como la obesidad, el cáncer y enfermedades autoinmunes pueden causar cambios en la composición de las bacterias intestinales, explica Ferrer. “Sin embargo, hasta hoy no se había esclarecido qué enfermedades producen las mismas o diferentes alteraciones en la microbiota, y si en base a ello es posible clasificar diferentes enfermedades”, añade.  Además, tampoco se sabía “si hay factores o enfermedades que dominen a la hora de inducir cambios gastrointestinales”.
 
Los investigadores de la Universidad CEU San Pablo, Coral Barbas, investigadora principal del CEMBIO y David Rojo, primer autor de los trabajos, han analizado por primera vez la composición y diversidad de especies químicas producidas por las bacterias intestinales, lo que se conoce como metaboloma, en tres grupos de pacientes: pacientes con lupus (enfermedad reumática sistémica y crónica), pacientes con diarrea causada por la bacteria Clostridium difficile; e individuos sanos.
 
La obesidad como factor clave  en personas “sanas”
 
“El estudio sugiere que en personas sanas que no sufren ninguna enfermedad, el índice de masa corporal y, por tanto de obesidad, es el factor diferenciador independientemente de la edad o de cualquier otro parámetro”. Es decir una persona sana delgada tiene una composición y diversidad de especies químicas bacterianas muy diferente a la de una obesa, apuntan los investigadores. 
 
El lupus y la diarrea infecciosa son factores dominantes frente a la obesidad
 
Esto no ocurre con los pacientes que tienen lupus. Así, todos ellos tienen un perfil metabólico gastrointestinal diferenciado al de los individuos sanos, independientemente de su índice de masa corporal e historial clínico. Claramente, el lupus eritematoso es un factor dominante frente a la obesidad a la hora de su influencia en la actividad de las bacterias intestinales, comenta  Abelardo Margolles, investigador del CSIC en el Instituto de Productos Lácteos. 
 
Es decir, una persona con lupus delgada y otra obesa tienen similar composición y diversidad de especies químicas bacterianas, hecho que contrasta con lo que ocurre en personas sanas. Esto podría ser la razón de que las personas con lupus tengan mayor predisposición al llamado síndrome metabólico, detalla Ferrer.
 
Lo mismo ocurre cuando se comparan pacientes con diarrea infecciosa e individuos sanos. En este caso, la técnica empleada permite además diferenciar los efectos producidos cuando la bacteria C. difficile produce dos toxinas, que aumentan los efectos negativos de la diarrea e influyen negativamente en la salud, según Ferrer. En todos los casos estudiados los investigadores han podido identificar marcadores químicos específicos para las patologías estudiadas.
 
El hallazgo abre nuevas oportunidades relacionadas con el estudio de cómo las diferencias que aparecen más abajo de la jerarquía funcional, por ejemplo a nivel de poblaciones bacterianas, acaban finalmente en el mismo patrón metabólico (o químico) que es específico para diferentes enfermedades. Se abren además por primera vez posibilidades para poder clasificar el efecto de distintas enfermedades en las bacterias gastrointestinales y cómo estas pueden afectar al desarrollo de las mismas
 

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