El Observatorio
Demográfico de CEU CEFAS ha publicado el informe Demografía
del Islam en España, un estudio que analiza la evolución de la población
musulmana residente en España -casi toda inmigrante de primera o segunda
generación-, su distribución territorial, sus principales características
demográficas y su peso en las nuevas generaciones. El trabajo ofrece una
radiografía de conjunto sobre una realidad que ha adquirido mayor presencia en
nuestro país en las últimas décadas y aporta datos para comprender mejor su
dimensión actual y su proyección demográfica.
Según el informe, la población musulmana residente en España se situaba a
comienzos de 2025 entre 2,4 y 2,5 millones de personas, en torno al 5% del total
nacional. De ese conjunto, aproximadamente 1,79 millones
corresponderían a inmigrantes de primera generación y unas 680.000 personas
habrían nacido ya en España con al menos un progenitor musulmán. El
estudio subraya así que se trata de una realidad demográfica vinculada tanto a
la inmigración como al crecimiento de las segundas generaciones nacidas en España.
Uno de los datos más relevantes del informe es el peso de
esta población en las nuevas generaciones. A partir de los microdatos de
nacimientos del INE, el Observatorio estima que el 11% de los bebés nacidos en España en 2024 tuvo al
menos un progenitor musulmán. Se trata de una proporción superior al
peso que esta población representa en el conjunto del país, lo que refleja una
presencia especialmente significativa entre los grupos más jóvenes.
El análisis muestra además que esta evolución presenta una
distribución territorial desigual. En términos absolutos, las mayores poblaciones
musulmanas residentes en España se concentran en Cataluña, Andalucía y la
Comunidad Valenciana. En términos relativos, destacan Murcia, Cataluña y La Rioja.
En estas tres CCAA, el 19% de los nacidos en 2024 tenían al menos un progenitor
musulmán. Por provincias, en Almería ese porcentaje ascendió al 28%, al 27% en Gerona, 25%
en Lérida, 23% en Tarragona y 22% en Álava.
El informe recoge asimismo que los musulmanes nacidos en el extranjero representan ya en
torno al 8% de los hombres de entre 20 y 44 años en España, una
franja de edad especialmente relevante desde el punto de vista demográfico por
concentrar buena parte de la natalidad y de la población en edad activa. En
algunas provincias ese peso es mucho mayor, como ocurre en Almería, donde
alcanzaría el 24%, Lérida (22%); Gerona (18%); Tarragona (16%); Murcia (15%); Huesca, Teruel y Huelva (13%).
En cuanto al origen geográfico, el estudio estima que cerca del 85% de los
inmigrantes musulmanes de primera generación procede de África y que casi el
65% del total ha nacido en Marruecos. Tras Marruecos, los países de
origen con mayor presencia de población islámica son Pakistán, Senegal,
Argelia, Mali, Gambia y Bangladesh. El informe señala además que
aproximadamente el
19% de los inmigrantes
de primera generación residentes en España serían de religión islámica.
Otro aspecto que destaca el trabajo es que la fecundidad de
las mujeres musulmanas en España es muy superior a la de las españolas y de las
inmigrantes no musulmanas, si bien también muestra una tendencia descendente en
los últimos años, especialmente en el caso de las marroquíes. El estudio apunta
a que esta superior fecundidad tendría relación con dos pautas muy
diferenciadas de la población islámica en España:
- Más
del 90% de las mujeres musulmanas están casadas al ser madres, en
contraste con las españolas nativas (solo 47% desde 2022) y la media de las
inmigrantes no musulmanas (aún menos que las españolas, en promedio).
-
La tasa de ocupación y de afiliación
a la Seguridad Social de las mujeres musulmanas en edad laboral es
bajísima, muy inferior a la de las españolas.
Finalmente, se dan datos de tasas de paro, percepción de
subsidios contra la pobreza y criminalidad de los musulmanes en España (las
tres muy superiores a las de los no musulmanes, aunque se matice sobre lo tercero
que la inmensa mayoría de musulmanes en España no delinquen), de inmigrantes
musulmanes nacionalizados como españoles (un millón o algo más), y a su posible
tendencia política como votantes, a la luz de la experiencia francesa.