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El sistema energético español: muy politizado, caro y con mucha dependencia del exterior

02/02/2026
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En las últimas dos décadas, España ha experimentado cambios profundos en su mix energético, con una fuerte reducción del carbón y del petróleo, un aumento del gas natural y un crecimiento muy significativo de las energías renovables, en especial la eólica y la solar. Así lo refleja el informe del Observatorio Demográfico del CEU-CEFAS titulado ‘El sistema energético español en el contexto de la transición energética’, que señala cómo estos cambios han reducido de forma notable las emisiones del sector, pero también han generado nuevas vulnerabilidades.

El informe subraya que la transición energética en España se ha desarrollado en un marco de fuerte intervencionismo regulatorio y con un apoyo muy intenso a determinadas tecnologías, lo que ha generado sobrecostes y distorsiones que afectan tanto a los consumidores como a la industria. En este contexto, destaca el papel estratégico de la energía nuclear, una fuente estable y sin emisiones directas de CO2, cuya aportación resulta clave para equilibrar la intermitencia de las renovables y garantizar la seguridad del suministro.

El estudio también dedica una parte relevante al análisis crítico de las políticas climáticas y del debate público en torno al cambio climático, apuntando la importancia de que las decisiones energéticas se basen en evidencia técnica y económica rigurosa, y no únicamente en planteamientos ideológicos o narrativas simplificadas. El informe expone sólidos indicios de manipulación político-económica en el relato oficial sobre el cambio climático, y de fanatismo antinuclear al abordarlo, con exceso de favorecimiento regulatorio a energías discontinuas e inestables como la solar fotovoltaica y la eólica, una posible causa del apagón eléctrico en la Península Ibérica de abril de 2025.

Asimismo, un grave problema de nuestro sistema energético es la alta dependencia de suministros del exterior (entre el 67% y el 70% del consumo de energía primaria), que sigue situándose entre las más elevadas de la Unión Europea. A ello se suma la volatilidad de los precios de la electricidad, que afecta tanto a los hogares como a la industria y reduce la competitividad de la economía española.

El informe destaca que los episodios de precios elevados no son coyunturales, sino el resultado de desequilibrios estructurales en el diseño del mercado y en la planificación energética. Es el caso de la congestión de las redes de transporte y distribución y las dificultades para garantizar la estabilidad del sistema, en un contexto de alta penetración de renovables variables. En este sentido, el estudio menciona como ejemplo el apagón eléctrico de abril de 2025, que puso de manifiesto la necesidad de reforzar la resiliencia del sistema.

Para solventar estas problemáticas, el informe propone diez medidas de mejora para el sector energético español:

1. Reducción del intervencionismo político y fortalecimiento de la regulación técnica independiente. Los órganos reguladores independientes deberían integrarse predominantemente por profesionales con competencias técnicas acreditadas en materia energética, nuclear y de mercados.

2. Promoción de la neutralidad tecnológica en el sector energético, permitiendo que el mercado actúe como selector principal del mix energético más eficiente entre las opciones disponibles.

3. Extensión de la vida útil nuclear y desarrollo de nuevas instalaciones. Eliminar los gravámenes fiscales y regulatorios que penalizan actualmente a las centrales nucleares españolas, promoviendo en su lugar la extensión de su vida útil operativa.

4. Mejora de la retribución a inversiones en la Red Eléctrica y Plan de Descongestión Urgente. Elevar la retribución regulatoria a las inversiones en redes de transporte y distribución, junto con un plan de choque para descongestionar nodos saturados.

5. Eliminación del favorecimiento regulatorio a fuentes renovables asíncronas y variables. Suprimir los mecanismos regulatorios que otorgan prioridad sistemática a las fuentes renovables asíncronas y discontinuas, principalmente la solar fotovoltaica y la eólica.

6. Eliminación de incentivos específicos al vehículo eléctrico. Suprimir las subvenciones directas e indirectas, así como los favoritismos regulatorios concedidos al vehículo eléctrico.

7. Autorización inmediata de exploración y explotación de recursos valiosos en subsuelos nacionales.

8. Desarrollo de centrales hidroeléctricas de bombeo reversible a partir de presas existentes. Impulsar la reconversión de presas de flujo continuo en centrales hidroeléctricas de bombeo reversible en aquellos emplazamientos donde resulte económicamente viable.

9. Reducción de la carga fiscal sobre productos y suministros energéticos.  España mantiene una de las cargas impositivas más elevadas en Europa sobre la electricidad y combustibles.

10. Necesidad de una perspectiva nacional: España posee recursos y capacidades técnicas para avanzar hacia una mayor soberanía energética mediante una combinación equilibrada de energía nuclear y renovables –incluyendo hidráulica de bombeo y potencial eólico/marino, reduciendo así la dependencia exterior.

El estudio concluye que solo mediante un enfoque basado en criterios técnicos, económicos y de interés general, será posible avanzar hacia un sistema energético más eficiente, seguro, sostenible y competitivo, capaz de sostener el bienestar y el desarrollo económico de España en las próximas décadas.

Palabras clave Energía Hidrocarburos Electricidad Precios