En las últimas dos décadas, España ha
experimentado cambios profundos en su mix energético, con una fuerte reducción del carbón y del petróleo, un
aumento del gas natural y un crecimiento muy significativo de las energías renovables,
en especial la eólica y la solar. Así lo refleja el informe del Observatorio Demográfico del CEU-CEFAS
titulado ‘El sistema energético español en el
contexto de la transición energética’,
que señala cómo estos cambios
han reducido de forma notable las emisiones del sector, pero también han
generado nuevas vulnerabilidades.
El informe subraya que la transición
energética en España se ha desarrollado en un marco de fuerte intervencionismo regulatorio y con un
apoyo muy intenso a determinadas tecnologías, lo que ha generado sobrecostes y distorsiones que afectan tanto a los
consumidores como a la industria. En este contexto, destaca el papel estratégico de la energía nuclear, una
fuente estable y sin emisiones directas de CO2, cuya aportación resulta clave para
equilibrar la intermitencia de las renovables y garantizar la seguridad del
suministro.
El estudio también dedica una parte
relevante al análisis crítico de las políticas climáticas y del debate público
en torno al cambio climático, apuntando la importancia de que las decisiones
energéticas se basen en evidencia técnica y
económica rigurosa, y no únicamente en planteamientos ideológicos o narrativas
simplificadas. El informe expone sólidos
indicios de manipulación político-económica en el relato oficial sobre el
cambio climático, y de fanatismo
antinuclear al abordarlo, con exceso de favorecimiento regulatorio a
energías discontinuas e inestables como la solar fotovoltaica y la eólica, una
posible causa del apagón eléctrico en la Península Ibérica de abril de 2025.
Asimismo, un grave problema de nuestro
sistema energético es la alta dependencia de
suministros del exterior (entre el 67% y el 70% del consumo de
energía primaria), que sigue situándose entre las más elevadas de la Unión
Europea. A ello se suma la volatilidad de los
precios de la electricidad, que afecta tanto a los hogares como a la
industria y reduce la competitividad de la economía española.
El informe destaca que los episodios
de precios elevados no son coyunturales, sino el resultado de desequilibrios
estructurales en el diseño del mercado y en la planificación energética. Es el
caso de la congestión de las redes de transporte
y distribución y las dificultades
para garantizar la estabilidad del sistema, en un contexto de alta
penetración de renovables variables. En este sentido, el estudio menciona como
ejemplo el apagón eléctrico de abril de 2025, que puso de manifiesto la
necesidad de reforzar la resiliencia del sistema.
Para solventar estas problemáticas, el
informe propone diez medidas de mejora para el sector energético español:
1. Reducción del intervencionismo político y fortalecimiento
de la regulación técnica independiente. Los
órganos reguladores independientes deberían integrarse predominantemente por
profesionales con competencias técnicas acreditadas en materia energética,
nuclear y de mercados.
2. Promoción de la
neutralidad tecnológica en el sector energético, permitiendo que el mercado actúe
como selector principal del mix energético más eficiente entre las
opciones disponibles.
3. Extensión de la vida
útil nuclear y desarrollo de nuevas instalaciones. Eliminar los gravámenes fiscales y regulatorios que
penalizan actualmente a las centrales nucleares españolas, promoviendo en su
lugar la extensión de su vida útil operativa.
4. Mejora de la retribución
a inversiones en la Red Eléctrica y Plan de Descongestión Urgente. Elevar la retribución regulatoria a
las inversiones en redes de transporte y distribución, junto con un plan de
choque para descongestionar nodos saturados.
5. Eliminación del
favorecimiento regulatorio a fuentes renovables asíncronas y variables. Suprimir los mecanismos regulatorios que otorgan prioridad
sistemática a las fuentes renovables asíncronas y discontinuas, principalmente
la solar fotovoltaica y la eólica.
6. Eliminación de
incentivos específicos al vehículo eléctrico. Suprimir
las subvenciones directas e indirectas, así como los favoritismos regulatorios
concedidos al vehículo eléctrico.
7. Autorización inmediata
de exploración y explotación de recursos valiosos en subsuelos nacionales.
8. Desarrollo de centrales
hidroeléctricas de bombeo reversible a partir de presas existentes. Impulsar la reconversión de presas de flujo continuo en
centrales hidroeléctricas de bombeo reversible en aquellos emplazamientos donde
resulte económicamente viable.
9. Reducción de la carga
fiscal sobre productos y suministros energéticos. España mantiene una de las cargas
impositivas más elevadas en Europa sobre la electricidad y combustibles.
10. Necesidad de una
perspectiva nacional: España posee recursos y capacidades técnicas para avanzar
hacia una mayor soberanía energética mediante una combinación equilibrada de
energía nuclear y renovables –incluyendo hidráulica de bombeo y potencial
eólico/marino, reduciendo así la dependencia exterior.
El estudio concluye que solo mediante
un enfoque basado en criterios técnicos, económicos y de interés general, será
posible avanzar hacia un sistema energético más eficiente, seguro, sostenible y
competitivo, capaz de sostener el bienestar y el desarrollo económico de España
en las próximas décadas.