La Universidad ha inaugurado el nuevo
edificio de la Facultad de Derecho. Un moderno espacio académico que
llevará el nombre del primer decano de la Facultad:
‘Federico Salmón’ (1933), quien, entre otros cargos, fue dos veces
ministro de Justicia. El edificio ha sido concebido para reforzar la formación
jurídica, la investigación y el compromiso social de la institución. Un centro
abierto a la comunidad universitaria y a la sociedad madrileña, orientado a la
promoción de la justicia, el servicio jurídico a los más vulnerables, por medio
de su Clínica Jurídica Pro Bono, y la formación de juristas preparados para
afrontar los desafíos actuales.
El acto de inauguración ha contado con
el consejero de Educación de la Comunidad de Madrid, Emilio Viciana, acompañado por viceconsejera de
Universidades, Investigación y Ciencia, Mercedes
Zarzalejo,el presidente de la Fundación Universitaria San
Pablo CEU y gran canciller de la Universidad, Alfonso
Bullón de Mendoza; la rectora de la CEU USP, Rosa Visiedo; el director general del CEU, Javier Tello; y el decano de la Facultad, Alfonso Martínez-Echevarría.
En su intervención Viciana ha felicitado
al CEU por la inauguración de este edificio y ha asegurado que “como consejero,
no hay mayor satisfacción que la de comprobar que las universidades madrileñas continúan
creciendo en infraestructuras, alumnos, titulaciones y en prestigio nacional e
internacional”. Y ha señalado que el CEU “mantiene el mismo espíritu que en 1933:
con ilusión, búsqueda de la verdad, dignidad del trabajo bien hecho y la
vocación del servicio a la sociedad. Todo ello consecuencia de los valores del
Humanismo cristiano”.
Un encuentro que ha comenzado con el
descubrimiento de la placa conmemorativa a las puertas del nuevo edificio y la
bendición de sus instalaciones a cargo del Padre Isidro
Molina. En sus intervenciones, las autoridades académicas e
institucionales han destacado el valor estratégico de este nuevo edificio para
consolidar a la CEU USP como referente en la
enseñanza del Derecho, apostando por una formación integral que
combina la excelencia académica con la dimensión ética y el compromiso con la
sociedad. Posteriormente, se ha realizado un recorrido por las instalaciones
acompañados por los arquitectos del proyecto.
Un edificio innovador
Con una superficie de más de 8.500 m²,
el edificio alberga a cerca de 1.200 estudiantes de grado, 300 de posgrado y
150 profesores en el curso académico vigente. Un espacio que fusiona una innovación arquitectónica, tecnológica y medioambiental al
servicio de los futuros profesionales, con tres plantas, una planta baja y una
planta jardín (-1), además de tres sótanos.
El inmueble cuenta con 22 aulas, salas
de reuniones, oficinas, un salón de actos multiusos para 120 personas, (que
lleva por nombre ‘Fernando Castiella’ en homenaje al que fuera ministro de
exteriores y profesor del CEU), y una sala de audiencias que permite a los
estudiantes realizar simulacros judiciales o
sesiones en organismos internacionales. Asimismo, incluye un laboratorio de criminalística pionero en
España, equipado con tecnología avanzada para el aprendizaje de disciplinas
como balística forense, lofoscopia y grafística documentoscopia.
Primera Escuela Privada
de Derecho en España
La que fue la Escuela privada de Derecho más antigua en España (1933),
ha desarrollado una visión creativa de la enseñanza del Derecho y de otros
ámbitos científicos que se integran en la Facultad, como la Ciencia Política,
la Criminología y Seguridad y las Relaciones Internacionales. “Nuestra
excelencia se asienta en formar juristas y profesionales en un sentido
integral, porque son necesarios profesionales responsables, con una base
formativa y una actitud moral que les permitan contribuir a una transformación
de la sociedad que la haga más justa y solidaria”, explica el decano.
En esta línea, Martínez-Echevarría destaca
que no es suficiente con transmitir
de una forma excelente los contenidos de las materias: “desde un primer
momento, el estudiante ha de percibir la transcendencia práctica de los
conocimientos que se le transmiten”. Y apunta la importancia de prepararlos
para un futuro global, porque “no puede pensarse hoy en un profesional de
primer nivel si no es capaz de afrontar un contexto plural, cada vez más
internacionalizado y extraordinariamente cambiante”.
Proyección
internacional, innovación docente y empleabilidad
La formación en Derecho de la CEU USP
apuesta por un modelo bilingüe en inglés
jurídico, dobles titulaciones con universidades de prestigio como
Fordham (Nueva York), Dublin Business School y Boston University, y más de 90 convenios de movilidad internacional
en los cinco continentes, con estancias académicas de hasta cuatro semestres.
Esta estrategia se refuerza con una oferta de especialización
en Derecho empresarial, digital e internacional, y un sólido sistema
de prácticas profesionales respaldado por más de
12.000 acuerdos con empresas, instituciones y despachos, así como
por la colaboración de jueces y magistrados en la formación práctica, lo que se
traduce en una elevada tasa de inserción laboral y en la preparación de
juristas con un perfil global y altamente competitivo.
Inteligencia artificial,
integrada en la formación jurídica
La Facultad de Derecho ha incorporado
la inteligencia artificial como herramienta
habitual de aprendizaje y trabajo académico desde hace dos cursos.
El objetivo de esta integración es que los estudiantes desarrollen competencias jurídicas reforzadas por la IA, pero no
sustituidas por ella. “La formación se centra en aprender a formular
problemas jurídicos complejos, depurar preguntas, contrastar fuentes, detectar
errores o sesgos y convertir los resultados en un razonamiento jurídico sólido,
manteniendo siempre el criterio profesional del
jurista como eje central”, comenta Alfonso
Martínez-Echevarría.
En este sentido, el decano de la
Facultad subraya que el principal reto no es tecnológico, sino cultural y metodológico: “repensar cómo se
enseña y se evalúa el Derecho en un contexto de transformación digital”. Asimismo,
destaca que esta formación incrementa la competencia
profesional de los futuros abogados, al permitirles trabajar con
mayor profundidad analítica y estratégica, sin perder de vista que la
responsabilidad jurídica sigue siendo exclusivamente humana. “No formamos
juristas dependientes de la tecnología, sino profesionales capaces de liderar
la transformación del sector con criterio, ética y excelencia académica”.