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En verano no te olvides de tus pies
05/07/2021

Por fin llegó el verano, pero esta época del año lleva consigo que nuestros pies estén más expuestos. Por eso es importante prevenir y proteger estas estructuras frente a lesiones, infecciones y heridas. ¿Pero qué consejos debemos seguir y por qué motivos? La directora del Departamento de Fisioterapia y podóloga Carmen Belén Martínez Cepa analiza algunas claves.

Tipo de calzado

Durante el periodo estival, y debido a las altas temperaturas, es común el uso de sandalias y zapatos abiertos; por este motivo, nuestros pies sufren más debido al cambio de calzado y están menos protegidos, lo que puede propiciar la aparición de grietas en talones, papilomas o verrugas plantares. A la hora de elegir el mejor calzado en verano debemos fijarnos en estas características:

- Transpirable y abierto para evitar la sudoración, evitando el plástico y optando por materiales más naturales.

- La suela debe ser resistente; las suelas finas y planas producen más tensión en la fascia plantar, gemelos y tendón de Aquiles. Por este motivo, lo recomendable sería 2-3 cm de suela en caso de sandalias.

- Sujeción: que posea buenos contrafuertes, que recoja al pie tanto en la parte delantera como en el tobillo de forma que amortigüe el paso durante la marcha, y con cordones, si fuera posible.

Respecto al uso de chanclas, “los podólogos rechazamos su uso continuado dado que debido a la falta de sujeción producen inestabilidad, causando esguinces y torceduras, e incluso caídas si las mismas son de mala calidad”, explica Martínez Cepa. Dicha inestabilidad, señala la podóloga, es más acentuada en el caso de las que se sujetan entre el primer y segundo dedo del pie. “Al caminar con chanclas, se realiza con pasos más cortos y existe un sobreesfuerzo con los dedos en la parte delantera que conduce a los dedos en garra, mayor tensión en la fascia plantar, y se altera el funcionamiento de los músculos de la pierna como los gemelos e isquiotibiales, además del tendón de Aquiles”, apunta la fisioterapeuta. Sin embargo, matiza la profesora, “el uso de chanclas en piscinas, gimnasios y vestuarios es fundamental para evitar la aparición de hongos”.

Rutas por la montaña: senderistas y corredores

El uso de chanclas no se recomienda para paseos largos ni para correr, al tratarse de un calzado destalonado e inestable. Aunque hoy en día existen chanclas para senderismo que incorporan tiras especiales, que sujetan el talón y la parte del empeine, proporcionando estabilidad durante la marcha y que pueden emplearse para correr. “Puedes, incluso, utilizar las zapatillas de siempre para correr por la playa, siendo más adecuado hacerlo en la zona más firme o en el paseo marítimo”, explica la podóloga. La opción de correr descalzo por la playa solo es recomendable en corredores adaptados a este terreno, si no es el caso, mejor realizarlo de forma progresiva para que los músculos y las articulaciones se adapten a este terreno, siendo de gran ayuda realizar la vuelta con los pies dentro del agua.

Las lesiones más comunes en senderistas y corredores son las ampollas que aparecen por el calor, uso de zapatillas o botas nuevas, talla y/o modelo incorrecta o tipo de pie (plano o cavo) e incluso por las costuras del calcetín. Para prevenir su aparición, detalla la fisioterapeuta, es importante hidratar la piel por la noche con urea al 20-30%, uso de polvos de talco en el calzado o dentro del calcetín. También se pueden colocar apósitos hidrocoloides, aplicar vaselina o “piel artificial” en zonas con alto riesgo de aparición de ampollas. Además, señala la profesora Martínez Cepa, otras medidas a tener en cuenta para evitar estas lesiones en senderistas y peregrinos son el empleo de una plantilla adecuada y de calcetines técnicos que sirven de refuerzo y expulsan el sudor, el cambio de calcetines al menos una vez en etapas largas, que el peso de la mochila no supere el 14% del peso del peregrino, y calzado con suelas de amortiguación.

En caso de otras lesiones como los hematomas subungueales localizados en las uñas al chocar los dedos con la puntera del calzado suelen aparecer por una talla incorrecta. Por estos motivos, se recomienda un correcto acordonado del calzado para evitar el exceso de movilidad del pie. En caso de hongos, pueden prevenirse aplicando antimicóticos tras la higiene, y cambio de calcetines y zapatos si se suda mucho.

La fisioterapeuta y podóloga subraya algunas pautas a considerar:

- Buena higiene de los pies con un buen secado, al salir del baño o ducha, o de la piscina.

- Aplicar crema solar en el empeine y cara dorsal del pie para evitar quemaduras.

- Hidratar la piel de los pies a diario, mejor por la noche, insistiendo en los talones para evitar las grietas, siendo las cremas a base de urea las mejores.

Uñas cortas, bien limadas y no abusar de los esmaltes, dejar descansar a la uña para que respire.

- En caso de personas diabéticas, al perder la sensibilidad en los pies, es muy importante prevenir la aparición de heridas que pueden convertirse en úlceras complicadas de curar. La inspección de los pies por parte de estos pacientes es fundamental.

- Acudir al podólogo de forma regular es de gran ayuda, o si esto no es posible, antes de usar el calzado de verano.

- En caso de lesiones más graves acude al podólogo (hematomas subungueales) y al fisioterapeuta (esguinces, torceduras, contracturas o tendinopatías).

- Alternar el calzado en la época estival, dejando que el calzado se ventile y que la suela se recupere. 

- Si practicas senderismo o corres, recuerda estirar tras el entrenamiento y bebe suficiente agua para evitar los calambres musculares.

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