Un estudio
llevado a cabo por grupos de investigación nacionales e internacionales ha
revelado que Tenipósido, un
medicamento derivado de un producto natural, la Podofilotoxina, activa la defensa innata
del sistema inmune. Este medicamento, utilizado desde hace décadas
para tratar la
leucemia infantil, podría utilizarse en el contexto de la
inmunoterapia, por su capacidad de activar tanto directa como indirectamente
una proteína clave en la respuesta inmunitaria: STING (Estimulador de
Genes de Interferón).
El
estudio ha sido coordinado desde la Facultad de Farmacia de la Universidad CEU
San Pablo por Estanislao Nistal Villán, del grupo de Virología e
Inmunidad Innata (VII), y por Claire Coderch, del grupo de Diseño y
Síntesis de Fármacos (PROLIGAR), liderado por Beatriz de Pascual Teresa. En
él han participado Rubén Martínez Buey, director del Grupo de Investigación de
Ingeniería Metabólica del Departamento de Microbiología y Genética de la
Universidad de Salamanca; Adrián Velázquez Campoy, del Instituto de Biocomputación
y Física de Sistemas Complejos (BIFI) de la Universidad de Zaragoza; y el Grupo
de Investigación de Adolfo García-Sastre, del Departamento de Microbiología del
Hospital Monte Sinai de Nueva York.
El Estimulador de Genes de Interferón (STING)
actúa como un sistema de alarma en nuestras células. Cuando detecta ADN
extraño, desencadena la producción de interferones, moléculas que ayudan a
combatir infecciones y tumores. Por ello, la activación de STING es considerada
como un elemento para desarrollar nuevas terapias contra el cáncer y
enfermedades infecciosas.
STING
se puede inducir de múltiples formas, una de las mejor descritas es la que se
produce cuando otra proteína, llamada cGAS, es capaz de detectar ADN libre
(fuera de los cromosomas), producir una molécula llamada cGAMP y activar STING.
El nuevo estudio demuestra que Tenipósido, además, se une directamente a STING
y la activa, sin necesidad de esos intermediarios. Este mecanismo abre una vía nueva para estimular
la inmunidad.
El
equipo realizó un cribado virtual de miles de compuestos químicos ya
aprobados y encontró que Tenipósido encajaba en la estructura de STING, en el
mismo lugar que cGAMP. Posteriormente, confirmaron en el laboratorio que esta
unión activa la respuesta inmune en células humanas y de ratón. Para ello, se
emplearon técnicas de modelado molecular, calorimetría y ensayos funcionales
para validar el hallazgo.
Un
hallazgo que sugiere que Tenipósido podría reposicionarse para potenciar el
sistema inmune. Además, ofrece las bases para diseñar nuevos fármacos que activen
STING de forma controlada, abriendo la puerta a terapias más seguras y eficaces. Los investigadores Rubén Martínez y Adrián Velázquez
subrayan la importancia de confirmar estas interacciones con componentes
purificados “para evitar interpretaciones erróneas” derivadas de sistemas
celulares complejos. “Además de su posible reutilización clínica, el
descubrimiento ofrece claves para diseñar nuevos fármacos más específicos y
seguros, capaces de activar STING de forma controlada”, señalan.
“Este
hallazgo demuestra cómo el cribado virtual y el análisis estructural pueden
revelar interacciones inesperadas entre fármacos existentes y dianas
inmunológicas. Tenipósido abre una vía para diseñar moduladores más selectivos
de STING, optimizando la eficacia y reduciendo los efectos secundarios”, explica
la investigadora Claire Cocerch.
Por
su parte, Estanislao Nistal, investigador de la CEU USP, indica que
“activar STING directamente con un fármaco aprobado como Tenipósido y posibles
análogos estructurales supone un avance prometedor para potenciar la respuesta
inmune contra tumores”. Y apunta que “este enfoque podría integrarse en
estrategias combinadas de inmunoterapia, mejorando la capacidad del organismo
para reconocer y eliminar células cancerosas”.