La
enfermedad celíaca afecta aproximadamente al 1% de la población y su único
tratamiento es seguir una dieta estricta sin gluten de por vida. Sin embargo,
esta dieta, especialmente en niños y adolescentes, puede conllevar
desequilibrios nutricionales relevantes. Un reciente estudio del grupo de
investigación Alimentación y Nutrición en la Promoción de la
Salud (CEU-NutriFOOD),
liderado por la catedrática del Área de Nutrición Dra. Elena Alonso-Aperte,
pone el foco en uno de los déficits más preocupantes: la ingesta insuficiente
de folato (vitamina B9) en población infantojuvenil con enfermedad celíaca.
Los resultados
publicados explican, en parte, por la necesidad de excluir
cereales con gluten, como el trigo, tradicionalmente ricos en esta vitamina, y
por el menor valor nutricional de muchos productos sin gluten disponibles en el
mercado.
El
análisis de 629 productos sin gluten comercializados en España de la base de
datos GLUTENFREE-2019,
desarrollada por el propio grupo investigador, refuerza esta idea ya que solo
una proporción muy reducida está enriquecida con ácido fólico. Esta escasa
presencia de alimentos fortificados limita las posibilidades de cubrir las
necesidades nutricionales de este grupo de población.
En
este contexto, el estudio propone una solución concreta basada en la fortificación de
productos sin gluten. Mediante un modelo de simulación, las
investigadoras han demostrado que la incorporación de ácido fólico, una forma
sintética de la vitamina, en una cantidad moderada (60 µg por cada 100 g de
producto) permitiría alcanzar las recomendaciones nutricionales sin riesgo de
ingestas excesivas. Este planteamiento representa una aportación
novedosa del grupo de investigación CEU-NutriFOOD al trasladar un problema
clínico a una propuesta práctica de intervención en salud pública.
La
fortificación de alimentos sin gluten se perfila, así, como una estrategia
eficaz y aplicable ya utilizada en otros alimentos como la harina de trigo en
distintos países. Además, el ácido fólico presenta una adecuada estabilidad durante
los procesos tecnológicos y a lo largo de la vida útil de los alimentos, lo
que garantiza que su
contenido se mantenga en los productos finales sin alterar sus características
sensoriales.
El
estudio también pone de relieve la importancia del folato en el desarrollo infantil, ya
que su déficit puede
estar relacionado con anemia, alteraciones del crecimiento y posibles efectos
sobre el desarrollo cognitivo. Al mismo tiempo, las
investigadoras advierten de la necesidad de diseñar estrategias de
fortificación equilibradas, que eviten riesgos derivados de ingestas excesivas.
Más
allá del ámbito estrictamente nutricional, el trabajo también pone de relieve
una dimensión estructural del problema. Las personas con enfermedad celíaca quedan, en la
práctica, al margen de políticas de fortificación que sí benefician a la
población general. A esto se suma que los productos sin
gluten suelen ser más caros, menos accesibles y, en muchos casos,
nutricionalmente menos completos.
En
una investigación previa de González y cols. (2025)
perteneciente al grupo de investigación CEU-NutriFOOD, se analizó y comparó el
contenido de grasa y fibra en panes sin gluten y sus homólogos con gluten y los
resultados mostraron que, aunque el aumento de fibra en panes sin gluten es un
avance positivo para corregir deficiencias nutricionales históricas, su perfil
lipídico es preocupante. Estos productos suelen contener grasas menos
saludables, como margarinas y grasas saturadas de coco o palma, ingredientes
que son casi exclusivos de las opciones sin gluten.
Todos
estos resultados evidencian la necesidad de mejorar la calidad nutricional de los
productos sin gluten y posicionan la fortificación con ácido fólico como una
herramienta eficaz para contribuir a la salud de niños y adolescentes con
enfermedad celíaca.
Más
información sobre el grupo de investigación Alimentación y Nutrición en la Promoción de la Salud
(CEU-NutriFOOD) puede encontrarse en la web: https://www.uspceu.com/investigacion/grupos-investigacion/id/ceu-nutrifood