En 2024, España registró el
menor número
de nacimientos en más de dos siglos, con solo 317.255 nacimientos, y
apenas 212.030 de madres nacidas en nuestro país. Así lo refleja el último
informe del
Observatorio Demográfico CEU-CEFAS,
titulado ‘
El deterioro demográfico español
se agudiza’, que alerta de un empeoramiento sin precedentes
de la situación demográfica en España, con mínimos históricos de nacimientos y
fecundidad, y con un envejecimiento acelerado de la población. Por su parte, la
población nacida en el extranjero tocó máximos históricos, con dos millones de
inmigrantes más en el trienio 2022-2024, pese a la elevada tasa de paro, el
grave problema de falta de vivienda, y la congestión creciente en la sanidad
pública.
La tasa
de fecundidad cayó a 1,10 hijos por mujer, y a 1,07 en el caso de
las españolas, muy lejos del nivel de reemplazo generacional (2,1). En varias
comunidades autónomas y provincias, la fecundidad se sitúa incluso por debajo
de un hijo por mujer, con Canarias (con solo 0,82 hijos por mujer, y apenas
0,78 las españolas), Asturias y Galicia donde menos.
El informe destaca que, aunque la
población total de España alcanzó un máximo
histórico de 49,44 millones de habitantes en octubre de 2025, este
crecimiento se debe exclusivamente a la llegada
masiva de inmigrantes, ya que la población española autóctona
disminuye desde 2011 por el saldo vegetativo negativo. En ese periodo, España
ha perdido más de 1,8 millones de españoles
autóctonos (los hijos de madres nacidas en España), cifra que superaría
los dos millones en 2026.
Otro dato relevante es que, en 2024,
el 33,2% de los nacimientos correspondieron a
madres nacidas en el extranjero, y el 38,5% de los recién nacidos
tuvo al menos un progenitor inmigrante, superándose el 50% en comunidades como
Cataluña y Baleares, con un máximo del 57,9% en la provincia de Gerona.
Paralelamente, la edad media al tener el primer
hijo alcanzó un máximo histórico de 32,3 años entre las mujeres
españolas, uno de los factores clave de la baja natalidad.
El informe también alerta sobre el rápido envejecimiento de la población, con más
del 21% de los residentes en España mayores de 65 años, porcentaje que asciende
al 25% entre los españoles autóctonos. Asturias, Galicia, Castilla y León y el
País Vasco son las comunidades autónomas más envejecidas. Murcia, Baleares y
Canarias, las que menos.
La esperanza de vida en España se
sitúa entre las más altas de Europa y alcanzó un nuevo máximo histórico en 2024,
un dato muy positivo, si bien el estudio alerta de señales preocupantes, como
el repunte de la mortalidad infantil en
los últimos tres años y la congestión creciente
de los servicios públicos, especialmente en sanidad y vivienda,
asociada al envejecimiento y a la inmigración masiva.
El informe concluye que España se
enfrenta a una amenaza estructural de gran
calado, que exige una respuesta urgente mediante políticas decididas de apoyo a la natalidad, la familia y
la conciliación, así como una gestión más racional y ordenada de los
flujos migratorios, orientada a las necesidades reales del país y su buena
integración.