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Cómo evitar los efectos negativos de los 'ruidos negros' en nuestra salud
14/12/2020

Equipos de ventilación, refrigeradores, vehículos en funcionamiento o electrodomésticos emiten infrasonidos o 'ruido negro'. Se trata de frecuencias acústicas menores a 20 Hz que sentimos como ligeras vibraciones o percibimos como chasquidos o zumbidos, y cuya energía es absorbida por nuestro organismo.

Los investigadores de la Escuela Politécnica Superior, David Baeza y Roberto Alonso González-Lezcano, han publicado en la revista International Journal of Occupational safety and Ergonomics un artículo titulado ‘Efectos de los infrasonidos sobre la salud: Propuestas para mejorar las condiciones de habitabilidad’, en el que alertan sobre los efectos nocivos de estas vibraciones en nuestra salud y proponen considerar estos ruidos en la construcción de viviendas y edificios.

Como explican en su artículo, “los efectos adversos y el miedo generado en torno a esta banda de frecuencia infrasónica se deben a que está íntimamente ligada a la funcionalidad de los órganos internos del cuerpo humano. El infrasonido evoca una resonancia biológica de nuestros órganos internos (pulmones, corazón…), y en mayor medida del sistema nervioso central (SNC), lo que conduce a un movimiento y distorsión de las células. Gran número de publicaciones exponen en forma separada las consecuencias de la absorción por los seres humanos de infrasonidos emitidos por la vibración de camiones, autobuses, tractores, puentes y máquinas de todo tipo. Estar expuestos a altas intensidades de ondas infrasónicas puede causar desorientación, fatiga, ansiedad, pánico, ilusiones ópticas, alteraciones cardiacas, espasmos intestinales, náuseas, vómitos y, finalmente, pérdida de conocimiento”.

“El principal problema de la exposición a estas ondas es que, mientras el sonido audible por encima de 80-90 dB nos comienza a resultar molesto y por encima de 120 dB nos produce dolor, en el caso de las ondas infrasónicas se pueden estar recibiendo grandes cantidades de energía, sin oírlas. No se percibe una relación directa entre los efectos nocivos que se pueden estar sintiendo de manera no localizada en el organismo con una sensación concreta de estar recibiendo por ejemplo un golpe, una sensación térmica o un sonido audible”, indican los autores.

Los expertos alertan de que la normativa actual de acústica en edificios se centra en las exigencias de aislamiento acústico de los recintos habitables del edificio frente a recintos colindantes y frente a ruido exterior; así como en exigencias de aislamiento acústico de los elementos constructivos que lo componen, exigencias de absorción acústica a recintos específicos del edificio y exigencias referidas al ruido, pero no se tienen en cuenta los infrasonidos.

Por ello, para Baeza y González-Lezcano, la propuesta es tener también en cuenta este 'ruido negro': “proponemos que los arquitectos tengan en cuenta dónde previsiblemente se situarán los equipos de climatización, ventilación, grupos de presión, grupos electrógenos e instalaciones en general de los futuros locales de restauración, y de los cuartos de instalaciones y ventilación de las oficinas y locales comerciales que se pondrán en la planta baja de los edificios una vez terminados, para que determinen la situación de las habitaciones de las viviendas del primer piso de esos edificios que, en nuestra opinión, se habrían de disponer lo más alejadas posible de donde presumiblemente van a ser colocados dichos equipos por ser emisores de infrasonidos y bajas frecuencias de sonido audible”, detallan. Asimismo, proponen a las administraciones que planteen distancias mínimas de carreteras con amplio tráfico de coches y camiones hasta donde se vayan a construir nuevas viviendas.

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