La Escuela Politécnica
Superior ha celebrado la festividad de su patrón, San José, con un acto académico en el
que se ha hecho entrega de premios y reconocimientos en diferentes categorías a
estudiantes. El director de la EPS, Santiago de
Molina, ha inaugurado este encuentro recordando la figura de San José como
símbolo del trabajo bien hecho, estableciendo un paralelismo entre el oficio
del carpintero y la labor en arquitectura e ingeniería: “una práctica que exige
conocer los materiales, trabajar con precisión y asumir que nada se sostiene
solo con ideas, sino con técnica, rigor y dedicación”.
Por su parte, la rectora, Rosa
Visiedo, ha puesto en valor el momento actual de especial impulso
institucional, marcado por hitos en internacionalización, investigación y
crecimiento académico. Entre los logros más destacados figura la reciente
acreditación del RIBA para el Grado en Arquitectura, que, junto con la
acreditación NAAB, sitúa a la Escuela entre las pocas instituciones europeas
con reconocimiento en los principales estándares anglosajones. “Esto amplía, de
forma tangible, las posibilidades de ejercicio profesional internacional para
nuestros estudiantes y egresados”, ha señalado.
En su intervención, la rectora ha
subrayado el crecimiento en el ámbito investigador, con cifras relevantes en
captación de financiación y participación en convocatorias competitivas: 8
solicitudes en el Plan Estatal de I+D (PID2025), 4 en el programa CAM Salud
2025 y una destacada posición en el programa europeo MSCA, donde la Universidad
logra ser el segundo centro con más solicitudes y obtiene una concesión y un
sello de excelencia. “Estos datos reflejan la consolidación de una comunidad
académica activa y competitiva, con creciente reconocimiento nacional e
internacional”, ha apuntado.
Asimismo, Visiedo ha subrayado la
expansión de la oferta académica y el fortalecimiento de la colaboración con
empresas, que “nos permiten estar cerca de la sociedad y del mundo profesional,
afrontando con preparación e ilusión los retos que nos plantea este tiempo de
cambios constantes y acelerados”. Todo ello se complementa con una fuerte
dimensión social e internacional, visible en proyectos en países como Sierra
Leona o India, y en iniciativas de impacto como CEU Social, “un programa que
nos permite unir conocimiento y servicio, puestos a disposición de colectivos
que más lo necesitan, gracias al trabajo conjunto de estudiantes, docentes y
profesionales”.
Para concluir, la rectora ha agradecido
su labor a los profesores, “por su dedicación y rigor”; al personal de
administración y servicios, “por su profesionalidad silenciosa e indispensable”;
y a los estudiantes, “el corazón de esta institución, quienes dan sentido y
vida a los espacios universitarios: “su esfuerzo, su excelencia y su compromiso
reflejan la mejor versión de nuestra Escuela. Gracias por vuestra contribución
al prestigio de nuestra institución”, ha expresado.
El futuro de la programación en la
era de la IA
Por su parte, Constantino A.
García, director del Grado en Ingeniería de Sistemas de Información, ha
impartido la lección magistral titulada:‘El futuro de la
programación en la era de la IA’, en la que ha explicado cómo la
inteligencia artificial está transformando profundamente el desarrollo de
softwares. En su discurso ha recordado cómo las herramientas han evolucionado
desde asistentes de autocompletado hasta agentes autónomos capaces de generar,
ejecutar y corregir código prácticamente sin intervención humana. “La capacidad
de estos sistemas para resolver problemas reales de programación ha pasado de
alrededor del 2 % en 2023 a cerca del 80 % en 2026, lo que ilustra el enorme
salto tecnológico experimentado en apenas tres años” ha comentado.
No obstante, aunque los estudios
empíricos muestran que estas herramientas pueden mejorar la productividad de
los desarrolladores, el director del Grado ha señalado que los resultados son desiguales.
“Experimentos con miles de programadores han observado aumentos de hasta un 26
% en contribuciones de código y, en algunos casos, incrementos de velocidad
cercanos al 28 % en la producción de software. Sin embargo, otros trabajos
también revelan efectos contrarios: en ciertos contextos los desarrolladores
tardaron un 19 % más cuando usaban IA, debido al tiempo necesario para revisar
y corregir el código generado”, ha subrayado.
Ante este escenario, el profesor
García ha alentado a los programadores, cuyo papel no desaparecerá, pero sí
está cambiando. “El valor profesional se desplaza de escribir código a
evaluarlo, diseñar sistemas complejos y garantizar su seguridad y calidad. Por
ello, la formación de los ingenieros debe reforzar competencias clave como el
pensamiento computacional, el diseño de arquitecturas de software y la
capacidad crítica para analizar y depurar código generado por IA. En este nuevo
contexto, la diferencia entre quienes aprovechen realmente estas herramientas y
quienes dependan de ellas sin comprenderlas estará determinada, sobre todo, por
la formación y el criterio profesional”.
Premios y distintivos de la Facultad
Durante el acto académico se han
entregado los Premios al Mejor Expediente Curso 24-25; los Premios al
Mejor Trabajo Fin de Grado; los Premios
Hyspalit; los Premios
Schindler; los Premios de la 35ª Edición del
Concurso de Soluciones Constructivas Pladur; los Premios Incibe Emprende: Capture The Flag by Sherpa
Tribe; los Premios V Concurso
Palazuelo; los Premios
Fotografía y Dibujo de Viajes de Estudio; los Premios del Taller From the Ground Up: Light&Accessibility to
recover AZCA; y los Premios del Concurso
Espacio Efímero en Edificio Histórico.