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La iluminación artificial puede afectar al estado de ánimo de los adolescentes
02/06/2020

Es una evidencia científica que los seres humanos han evolucionado genéticamente para adaptarse a realizar su actividad durante el día y descansar durante la noche. La evolución de la especie humana se ha llevado a cabo bajo ciclos periódicos y relativamente estables de luz y oscuridad; junto al ciclo principal que está ligado a la rotación de la tierra sobre su propio eje (ciclo luz-oscuridad, 24 horas) y la rotación de la tierra alrededor del sol (estaciones, ciclo anual).

La reputada revista de investigación Sustainability ha publicado un artículo sobre los efectos de la iluminación artificial en el estado de ánimo de los adolescentes, a raíz de la investigación “Towards a Sustainable Indoor Lighting Design: E?ects of Arti?cial Light on the Emotional State of Adolescents in the Classroom”. Un estudio que han llevado a cabo nuestros profesores de Química y Bioquímica, David Baeza Moyano, y de Arquitectura, Roberto Alonso González Lezcano; y la profesora Mónica San Juan Fernández, de la Universidad Antonio de Nebrija.

El objetivo de este trabajo es analizar los artículos publicados sobre este tema, intentar dilucidar con la información existente, la composición espectral e irradiancia de las nuevas luminarias LED para su uso en el hogar, en espacios públicos como los centros educativos y la luz emitida por equipos portátiles pensando en sus consecuencias sobre los adolescentes.

En los últimos años, se han publicado artículos sobre los efectos no visuales de la luz y, concretamente, sobre la emitida por las nuevas luminarias con LED y por las pantallas de televisores, equipos informáticos y móviles. El creciente uso desde edades tempranas de equipos electrónicos hasta altas horas de la noche ha despertado la curiosidad y el temor sobre las consecuencias sobre las personas y especialmente en los niños y adolescentes. Hay múltiples estudios en los que se asocia el nivel de luz ambiental en la habitación durante el período de sueño con enfermedades derivadas de la cronofisrupción como diabetes, obesidad, depresión y desórdenes afectivos.

Los resultados de esta investigación muestran que la cantidad de luz azul emitida por los equipos electrónicos es incluso menor que el de las luminarias utilizadas hasta este momento y miles de veces menor que la irradiancia solar. De acuerdo con las investigaciones realizadas hasta ahora, la luz recibida de luminarias por la noche y de equipos electrónicos utilizados por los adolescentes, por muy baja que sea, se cree que sí puede influir en el equilibrio de los ciclos circadianos y en la calidad del sueño de manera negativa.

La dependencia e incluso adicción por el uso indiscriminado de los teléfonos móviles por parte de niños y adolescentes en todo el mundo tiene ya un apartado especial dentro de la comunidad científica, nomofobia. Este es un problema diferente y añadido al de la cronodisrupción. Se habla de un mayor riesgo en los niños que en los adultos debido a razones fisiológicas como la mayor conductividad nerviosa y de efectos no deseados como dolor de cabeza, mareo, problemas para dormir, insomnio, síndrome de dependencia de desórdenes mentales y de comportamiento

La novedosa generación de luminarias LED, en las que se puede incrementar la intensidad de luz azul sin incrementar los parámetros actuales de medición (luxes), hace que sea necesario que los profesionales responsables de los centros educativos sepan la composición de las luminarias ya que se puede influir en el “estado de ánimo” de las personas y, por tanto, de los adolescentes con consecuencias desconocidas e imprevisibles.

El establecimiento de una iluminación combinada de origen natural y artificial acorde a los parámetros naturales debería de ser una cuestión prioritaria en el diseño y construcción de los nuevos centros educativos, así como en la iluminación de los centros ya existentes, de manera que se pueda favorecer la transformación de la luz tóxica hacia un nuevo modelo ético-saludable y con ahorro de gasto energético significativo.

Por todo ello, hay una creciente preocupación de organismos internacionales tanto a nivel europeo como mundial. Dichos organismos han creado grupos de expertos para que desarrollen de manera urgente normativa para proponer controlar la composición de la luz de las nuevas luminarias.

A partir de las conclusiones de este trabajo, se sugieren las siguientes medidas de control o preventivas que podrían ser promovidas por las administraciones, los centros educativos y las familias:

-   Desarrollo de un “Manual del buen uso de los equipos electrónico por parte de los adolescentes”.

-   Proponer a los responsables públicos y privados la formación de los profesionales encargados de mantenimiento de los edificios públicos, en este caso los colegios, para que adquieran los conocimientos necesarios para la correcta adquisición y montaje de las luminarias que se coloquen en los centros educativos.

-   Poner esta circunstancia en conocimiento de los organismos públicos responsables de la defensa del consumidor, para informar a las personas y que, al adquirir nuevas luminarias para sus hogares, tengan en cuenta la proporción de luz azul que contienen por sus efectos no visuales.

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  • Luz artificial
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