El gobernador del Banco de España, José Luis Escrivá, ha participado en los Cursos de Verano-CEU María Cristina, donde ha señalado la baja productividad como el principal problema estructural de la economía española y ha advertido de que la capacidad del país para mejorar los salarios, sostener el crecimiento y competir con las principales economías europeas dependerá en gran medida de su capacidad para corregir ese déficit en los próximos años.
Escrivá ha realizado este diagnóstico durante la conferencia de clausura del curso ‘La economía española en el marco geopolítico actual’, donde ha recordado que nuestro país mantiene una brecha de productividad respecto a las economías más avanzadas de la Unión Europea. “Desde 2013 nos hemos empezado a recuperar muy despacio respecto a Europa”, ha explicado, destacando que esa mejora está siendo impulsada principalmente por las empresas más competitivas del país.
A su juicio, la productividad constituye el principal factor que determina la capacidad de una economía para generar prosperidad de forma sostenida. Como ejemplo ha afirmado que “si no hay alta productividad, no hay mejores salarios”.
Uno de los déficits que identificó en el modelo económico español para mejorar la productividad es la dificultad para trasladar el conocimiento generado en universidades y centros de investigación al conjunto del tejido productivo. “Una de las carencias que más se observa es que la innovación, el desarrollo y la investigación no se transfieren por toda la economía”, ha indicado.
Escrivá también ha analizado el impacto de la inteligencia artificial en la economía y se ha mostrado convencido de que esta tecnología tiene capacidad para generar “ganancias de productividad muy importantes y a un ritmo muy rápido”, siempre que las organizaciones acometan cambios profundos en sus procesos de trabajo.
A su juicio, el verdadero potencial de esta revolución tecnológica radica en la capacidad de transformar la manera en que trabajan las organizaciones. También advirtió de los riesgos que puede generar en el mercado laboral como un aumento en las diferencias salariales o que aparezcan brechas entre trabajadores con distintas capacidades de adaptación tecnológica.
El gobernador del Banco de España también ha abordado el debate sobre la sostenibilidad del sistema público de pensiones y ha recordado que el principal reto se concentrará en las próximas décadas, coincidiendo con la jubilación de las generaciones del baby boom. En ese tiempo las pensiones deberán sostenerse por una población activa menor, además de que su coste no debe sobrepasar el 13,3% del PIB que establece la ley.
En su discurso, Escrivá ha mostrado una visión alarmista sobre la viabilidad del sistema. Según ha explicado, “el problema reside en los próximos 25 años en los que hay una mayor desproporción entre quienes se van a jubilar y quienes van a tener que sostener ese sistema”. A partir de 2050, según Escrivá, ese problema se revertirá porque el tamaño de las generaciones es parecido. “No debería haber un problema con la sostenibilidad del sistema de pensiones”, ha concluido.