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Las gafas de sol son más importantes para los niños que para los adultos
20/06/2019
Sara Bueno Optica Optometria CEU

Estamos casi en verano y es importante que protejamos nuestros ojos del sol. Los adultos estamos acostumbrados a hacerlo usando gafas de sol, pero cuesta un poco más conseguir que los niños las lleven; pero “es importante porque sus ojos están menos dotados para protegerse por sí mismos de la radiación y tienen que protegerse con unas gafas de buena calidad”. Este es uno de los mensajes que aporta la profesora de Óptica y Optometría de la Universidad, Sara Bueno, quien recuerda que la educación en hábitos de vida saludables comienza desde la infancia.

 

Los padres y los educadores juegan un papel clave en la adquisición de hábitos adecuados. explica que “el uso de gafas de sol es incluso más importante para los niños que para los adultos, ya que su cristalino es más joven y transparente y tiene menor capacidad de filtrar la luz, especialmente la parte de la luz más nociva para los ojos, que es el ultravioleta”.

 

En la época estival, en la que hay más horas de luz y hacemos más vida al aire libre, es especialmente importante usar siempre protección en nuestros ojos. La profesora de Óptica y Optometría recuerda que “incluso cuando está nublado, estamos expuestos a la luz ultravioleta además de la luz visible, ya que ésta no es totalmente filtrada por las nubes”

 

Además, la profesora aclara algunos “falsos mitos” como que la molestia que unas personas u otras puedan sufrir como consecuencia del sol depende solamente del color claro u oscuro de sus ojos. “Aunque las creencias populares parecen sugerir que el ojo claro sufre mayor molestia por la luz que el oscuro, esto no es del todo cierto. Los iris son claros u oscuros según la cantidad de pigmento marrón (melanina) que tienen depositado en su superficie anterior, pero, en cualquier caso, el iris es opaco, aunque sea claro, por el pigmento que tiene en su cara interna”, aclara la profesora Bueno. Asimismo, indica que también influye el hecho de que funcione bien la pupila para que regule la luz que pasa al interior del ojo hasta la retina y esto no depende del color. Y la mayor o menor sensibilidad a la luz se encuentra relacionada con la cantidad de pigmento que hay en una de las capas de la retina, llamada epitelio pigmentario, donde ahora sí, serán más sensibles a la luz los ojos que tengan menor cantidad de pigmento.  Así que diremos que, si se tiene menos pigmento en esta capa de la retina, esos ojos serán capaces de absorber menos luz y se deslumbrarán más fácilmente, con lo que podemos encontrarnos ojos claros que no se deslumbran con luz intensa y también ojos oscuros que tengan muy baja tolerancia a la luz. Y esto es la genética la que lo determina.

 

La gafa de sol no está catalogada como producto sanitario, sino como Equipo de Protección Individual (EPI), lo que permite que las encontremos en gran variedad de establecimientos. Sin embargo, no siempre proporcionan todas las garantías necesarias de protección para los ojos. Por este motivo, la profesora Bueno califica de peligroso “llevar una gafa de sol que no cumpla con los requisitos deseados en cuanto a filtros solares”, y subraya: “Puede dar lugar a que pensemos que estamos protegidos, cuando en realidad, un filtro no adecuado hace que estemos en una situación de mayor riesgo que si no llevamos nada”.

 

Como indica la profesora Bueno, “lo importante es protegernos con unas gafas de sol que tengan el filtro adecuado para la actividad que vamos a hacer: no es lo mismo protegerse para hacer deportes acuáticos, - en los cuales hay mucha más cantidad de sol y además de reflejos en el agua-, o unas gafas de sol para conducir o para ir a la montaña. En cada caso, el óptico optometrista sabrá recomendar cuál es el filtro mejor para proteger nuestros ojos de la radiación a la que vayan a estar expuestos” .

 

Dada la creciente necesidad de protegernos de la radiación solar, debemos saber que las gafas de sol son un producto de primera necesidad, no solamente un complemento de moda. Elegirlas en el lugar adecuado y con el debido asesoramiento es lo que nos va a asegurar que protegen nuestros ojos, son cómodas y nos permiten ver con calidad y con calidad, en resumen: nos garantizan nuestra salud visual.

En resumen, Sara Bueno asegura que “no hay unas gafas de sol que sean las mejores, sino que elegiremos el filtro mejor o más adecuado según el uso que vayamos a darles y dónde vayamos a utilizarlas”. Y recomienda acudir al óptico-optometrista, ya que “podrá recomendarnos unas lentes u otra según las necesidades de cada persona”.


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