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Un profesor de Medicina recomienda el ejercicio de fuerza sobre el de resistencia en los meses de verano
21/06/2018
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El verano suele ser tiempo de ocio y diversión o, al menos, solemos disponer de algo más de tiempo para nosotros. Por este motivo, muchos de nosotros nos proponemos realizar algún deporte o dedicar algo más de tiempo a entrenar para conseguir los indudables beneficios de un ejercicio físico programado. Puestos a intentar mejorar nuestra forma física, es conveniente tener en cuenta algunas recomendaciones para evitar episodios desagradables que pudieran poner en riesgo nuestra salud.

 

El profesor de Medicina y Fisioterapia Luis Fernández Rosa, especialista en Medicina de la Educación Física y el Deporte de la Universidad CEU San Pablo, recomienda someterse a un reconocimiento por parte de un profesional médico cualificado; principalmente si con anterioridad nunca se ha practicado ejercicio físico. Según la valoración, nos indicará las pruebas a realizar, si procede, a fin de valorar la respuesta cardiovascular al ejercicio, así como la intensidad recomendable según edad y estado funcional.

 

Una vez podamos realizar el ejercicio de modo seguro, y según nuestras preferencias, podemos comenzar nuestro plan de entrenamiento. Para conseguir esta seguridad, el doctor Fernández Rosa aconseja contar con el asesoramiento de un profesional de la Actividad Física y el Deporte. Según el especialista, obtendremos beneficios de la práctica deportiva según la frecuencia, duración e intensidad. Todo ello, sabiendo que debemos sobrepasar un determinado umbral de intensidad, que la duración ha de estar por encima de los 30 – 45 minutos, al menos 3 veces por semana, y con una estipulada continuidad, para obtener los resultados deseados.

 

El profesor de la Facultad de Medicina de la Universidad CEU San Pablo señala una serie de recomendaciones para mantener un nivel óptimo de seguridad, ante riesgos como la deshidratación, quemaduras o golpes de calor, que aumentan considerablemente en esta época del año:

 

- Elige bien tu deporte. La elección ha de estar en función de nuestros gustos, características físicas y habilidades. Calienta adecuadamente todas las articulaciones, regula la intensidad del ejercicio y finaliza con ejercicios de vuelta a la calma. En esta época del año las rutinas de fuerza son mejor elección que las de resistencia y nos ayudan a prevenir sarcopenia, osteoporosis y otras patologías.

 

- Hidratación adecuada. Aunque siempre es necesario mantener un adecuado nivel de hidratación para la práctica deportiva, en verano el problema aumenta, siendo indispensable prevenir la deshidratación debido al exceso de sudoración. No hay que esperar a tener sed para beber agua, tómala antes, durante y después del ejercicio para mejorar el rendimiento. Una sola toma voluminosa puede producir distensión gástrica, con las incomodidades que esto supone. En general, el aporte hídrico es suficiente, las bebidas isotónicas son más recomendables en ejercicio de larga intensidad y duración o ante determinadas situaciones ambientales.

 

- Dieta equilibrada y a tiempo. Aunque existen preferencias individuales al respecto, es recomendable evitar las comidas copiosas e incluir fruta y verdura en nuestra alimentación como fuente natural de sales minerales y agua ante su pérdida por el exceso de sudoración. En caso de duda, consulta a un nutricionista. Es conveniente dejar pasar una hora después del desayuno para realizar deporte y entre 2 y 3 tras la comida, según la cantidad y el tipo de alimentos que hayamos ingerido.

 

- No hacer ejercicio en las horas de más calor. Es conveniente evitar las horas centrales del día, entre las 12 y las 17, para practicar nuestro deporte al ser horas de más intensidad de calor y aumentar el riesgo de mareos o lipotimias. Son preferibles las horas extremas del día, llevando la vestimenta y calzado adecuados: ropa de color claro y transpirable, gorra en caso de exposición al sol, calzado cómodo y conforme a nuestra pisada. 

 

- Protegerse del sol. Aunque la protección solar es altamente recomendable, no conviene obsesionarse y abusar de la misma, preferentemente en las horas centrales. Existen protectores específicos que resisten mejor a sudor y agua ideales para la práctica deportiva. En caso de problemas de piel, es necesario consultar a un dermatólogo.


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