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Música y Sociedad


SHINE A LIGHT

Ficha artística

SHINE A LIGHTKeith Richards, Mick Jagger, Ron Wood, Charlie Watts, Martin Scorsese, Christina Aguilera, Buddy Guy, Jack White III, Kimberley Magness, Birdie Bell.

Ficha técnica

Director: Martin Scorsese
Montaje: David Tedeschi
Director de fotografía: Robert Richardson

Nacionalidad: EE.UU / Reino Unido
Año: 2008
Duración: 122 min.
Valoración: Jóvenes-adultos

Magnífica música y experto director. Era difícil que fallase. Rolling Stones y Martin Scorsese. Trayectorias de más de cuarenta años sobre los escenarios y detrás de las cámaras. La música ha sido, además, una de las grandes pasiones del cineasta americano: desde El último vals (1978) sobre The Band, la excelente serie Martin Scorsese present The Blues (2003), hasta el aclamado documental sobre No direction home: Bob Dylan (2005).

Shine a light -título tomado de una canción del grupo- a pesar de presentarse como documental, es más bien un concierto con los extras del DVD puestos al comienzo. Después, breves e inteligentes interpolaciones de material antiguo entre canción y canción, sin casi afectar la dinámica de la actuación, que no se ve estorbada por las entrevistas.

La cinta comienza con los preparativos del escenario, la actuación, los invitados VIP (el ex-presidente Clinton), y los problemas asociados al montaje. Todo ello correcto, más aún, excitante, un prólogo perfecto; una fórmula similar a la de The key to Reserva, el cortometraje de Scorsese para Freixenet. La actuación -filmada de modo magistral en el Beacon Theatre de New York en otoño de 2006- es soberbia. Para los que no sean fans de los Rolling, éste es, sin duda, el sustituto perfecto de sus carísimos conciertos, además evitando las horas de cola.

La lista de canciones, entre todo el material que hay para elegir, es discutible, pero destaca la interpretación, sobria y elegante de As tears go by. No faltan Jumpin’ Jack Flash, Symphaty for the devil, Satisfaction (aunque el original, después de 43 años sigue siendo inigualable) y se incluye alguna versión de Muddy Waters, su artista de referencia en sus primeros años. La presencia de artistas invitados es otro atractivo, pero desde luego no esencial: anodina la de Jack White (de White Stripes, Raconteurs), simpática la de Buddy Guy –a quien Richards le regala su Gibson- y muy sensual la de Christina Aguilera, con un chorro de voz espectacular.

En cuanto a las interpolaciones de entrevistas son breves y calculadas. Preguntas a Jagger en 1965: ¿cuánto tiempo vais a durar?; años más tarde: ¿te ves haciendo esto a los sesenta?; o la escueta respuesta de Charlie Watts sobre el porqué de su explosivo éxito en la segunda gira por los Estados Unidos: “No lo sé”. La imagen conflictiva de los Rolling en los sesenta y setenta aparece también: cárcel, drogas, pasado cuyo recuerdo lo cierra el director con una respuesta de Jagger: “ya no hablamos ni de drogas ni de religión”. El director lo trata, eso sí, con una cierta aureola de héroes rebeldes, incomprendidos, lo que forma parte de ese inconsciente colectivo que ve, en la contracultura de los sesenta y de la música que la cristalizó, el idealismo altruista de jóvenes inconformistas ante una sociedad represora, visión que ha alcanzado el rango de mito y que merece, desde luego, ser revisado.

Desde luego que, en conjunto, la actuación le hace a uno plantearse qué es lo que posibilita que tipos de más de sesenta años sigan derrochando tal energía y vitalidad sobre un escenario. Descartado que sea sólo dinero; de algún modo hay un impulso vital que los mantiene –literalmente, porque muchos con su historial no lo están- vivos; y porque algo tiene el rock que provoca que el sonido y el impacto -hasta físico- de un concierto sea mucho mayor que la suma de los esfuerzos de sus componentes. Después de Shine a light, uno debe medir sus palabras cuando desdeña a los Stones por embarcarse en la enésima última gira mundial. Llegar a lo más alto del mundo de la música es muy difícil. Permanecer allí cuarenta años, imposible. Pero como dice el bolero: veinte años (podría decir cuarenta) no es nada. Al menos para los Rolling.

Pablo Gutiérrez Carreras

Universidad CEU San Pablo
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